martes, 18 de septiembre de 2012

Vida, Sociedad Limitada

Muchacho: De todos modos aquí está mi tarjeta.
Dorothy: (Leyéndola desconcertada)
               Vida, Sociedad Limitada.
Muchacho: Sí. Represento ese artículo.
Dorothy: Ya. ¿Es usted un vendedor de revistas?
Muchacho: No, no se trata de material impreso.
Dorothy: ¿Pero es material al menos?
Muchacho: ¡Oh si! y de enorme importancia además. Pero la gente lo desconoce. Por ignorancia han comprado siempre sustitutivos baratos. Y últimamente ha aparecido fuera del país una empresa rival, que se llama Muerte, Sociedad Ilimitada. Su producto viene en un paquete con la etiqueta “guerra”. Nos están desplazando mediante métodos agresivos de promoción de ventas. Y una de sus principales armas es la excitación.
¿Por qué da tan buenos resultados? ¡Porque ustedes rodean sus casas y corazones con hileras de cosas aburridas y triviales como son las petunias! ¡Si pudiéramos sustituirlas por rosas silvestres no habría guerras!. ¡No, habría suficiente excitación en el mundo sin necesidad de que hubiera guerras!
Por eso hemos iniciado esta campaña antipetunias, señorita Simple.
¡Vida, Sociedad Limitada, ha llegado a la conclusión de que tenemos que usar los mismos métodos agresivos que utiliza allá Muerte, Sociedad Ilimitada! Hemos de demostrar a la gente que Vida, Sociedad Limitada, puede eliminar la perniciosa trivialidad de todas las petunias del mundo de una manera más limpia, permanente y total que Muerte, Sociedad Ilimitada. ¿Qué dice usted ahora, señorita Simple?
¿No va usted a probar nuestro producto?      

El caso de las petunias pisoteadas
(Tennessee Williams)

sábado, 16 de julio de 2011

Elige la vida.

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas electricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos unos trajes en una amplia gama de putos quejidos. Elige el bricolaje, y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá y ver teleconcursos que embotan la mente y explotan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura.Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo, siendo una carga para los jóvenes a quiénes has engendrado para reemplazarte.
Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
Renton (Ewan McGregor, Trainspotting)

miércoles, 16 de enero de 2008

El peor casero del mundo.

El personaje de Al Pacino:

A Dios le gusta observar, es un bromista, piénsalo: dota al hombre de instintos, os da esta extraordinaria virtud, ¿y qué hace luego?, los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de vosotros al ver cómo quebrantáis las reglas. Él dispone las reglas y el tablero, y es un auténtico tramposo, ‘Mira, pero no toques. Toca, pero no pruebes. Prueba, pero no saborees‘ Y mientras os lleva cómo marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? ¡Se descojona! ¡Se parte el culo de risa!, es un payaso, ¡es un sádico! ¡ES EL PEOR CASERO DEL MUNDO!.

...gracias a Sheila.

Adios, Aurora...

Pedro ha recibido su última tortura a manos del Capitán, y habla imaginariamente con su mujer antes de morir:

Mirá, Aurora, estoy jodido. Y sé que vós, estés donde estés, también estás jodida. Pero yo estoy muerto y vos, encambio, estás viva. Aguanto todo, todo, todo menos una cosa: no tener tu mano. Es lo que ma´s extraño: tu mano suave, larga, tus dedos finos y sensibles. Creo que es lo único que todavía me vincula a la vida. Si antes de irme del todo me concedieran una sola merced pediría eso: tener tu mano durante tres, cinco, ocho minutos. Lo pasamos bien, Aurora...
...vos y yo. Vos y yo sabemos lo que significa confiar el uno en el otro. Por eso habría querido tener tu mano: porque sería la ñunica forma de decirte que confío en vos, sería la única forma de saber que confías en mí. Y también de demorarme un rato en confianzas pasadas. ¿Te acordás de aquella noche de marzo, hace cuatro años, en la playita cercana a lo de tus viejos?. ¿Te acordás que nos quedamos como dos horas, tendidos en la arena, sin hablar, mirando la vía láctea como quien mira un techo interior? Recuerdo que de pronto empecé a mover mi mano sobre la arena hacia vos, sin mirarte, y de pronto me encontré con que tu mano venía hacia mí. Y a mitad del camino se encontraron. Fíjate que ese es el recuerdo que rememoro más. También tu cuerpo, tu piel. También tu boca. ¿Cómo no recordar todo eso? Pero aquella noche en la playa es la imagen que rememoro más. Aurora...
...a Andrés decíselo de a poco. No lo hieras brutalmente con la noticia. Eso marca cualquier infancia. Explícaselo de a poco y desde el principio. Sólo cuando estés segura de que entendió un capítulo, sólo entonces empezale a contar el otro. Tal como hacés cuando le contás cuentos. Paulatinamente, sin herirlo, hacele comprender que esto no fué un estallido emocional, ni una corazonada, ni una bronca repentina, sino una decisión madurada, un proceso. Explícaselo bien, con las palabras tiernas y exactas que constituyen tu mejor estilo. Decile que no tiene por qué aceptarlo todo, pero que tiene la obligación de comprenderlo. Sé que dejarlo ahora sin padre es como una agresión que cometo contra él, o por lo menos así puede llegar a sentirlo, no sé si hoy, pero acaso algún día o en algún insomnio. Confío en tu notable poder de eprsuasión paar que lo convenzas de que con mi muerte no lo agredo sino que, a mi modo, trato de salvarlo. Pude haber salvado mi vida si delataba, y no delaté, pero si delataba sí que iba a destruirlo. Hoy a lo mejor se habría puesto contento de que papi volviera a casa, pero nueve o diez años despues se estaría dando la cabeza contra las paredes. Decile, cuando pueda entenderlo, que lo quiero enormemente, y que mi único mensaje es que no traicione. ¿Se lo vas a decir?. Pero, eso sí, ensáyalo antes va´rias veces, así no llorás cuando se lo digas. Si llorás, pierde fuerza lo que decís. ¿Estas de acuerdo, verdad?. Alguna vez vos y yo hablamos de estas cosas, cuando la victoria parecía verosimil y cercana. Ahora sigue pareciendo verosimil, pero se ha alejado. Yo no la veré y es una lástima. Pero vos y Andrés si la verán, y es una suerte. Ahora dame la mano. Adios, Aurora...

...gracias a Maia.

Pedro, usted está muerto y yo también.

El Capitán hablándole a Pedro, que acaba de ser torturado:

Pedro, usted está muerto y yo también. De distintas muertes, claro. La mía es una muerte por trampa, por emboscada. Caí en la emboscada y ya no hay posible retroceso. estoy entrampado. Si yo le dijera que no puedo abandonar esto usted me diría que es natural, porque sería abandonar el confort, los autos, etcétera. Y no es así. Todo eso lo dejaría sin remordimientos. Si no lo dejo es porque tengo miedo. Pueden hacer conmigo lo mismo que hacen, que hacemos, con usted. Y usted seguramente me diría: "Bueno, ya ves, puede aguantarse". Usted si puede aguantarlo, porque tiene en qué creer, tiene a qué asirse. Yo no. Pero dentro de mi imposibilidad de rescatarme, me queda una solución intermedia. Ya sé que mi mujer y mis hijos pueden un día llegar a odiarme, si se enteran con lujo de detalles de lo que hice y de lo que hago. Pero si todo esto lo hago, además, sin conseguir nada, como ha sido en su caso hasta ahora, no tengo justificación posible. Si usted muere sin nombrar un solo dato, para mí es la derrota total, la vergüenza total. Si en cambio dice algo, habrá también algo que me justifique. Ya mi crueldad no será gratuita. puesto que cumple su objetivo. Es solo eso lo que pido, lo que le suplico. Ya no cuatro nombres y apellidos, sino tan solo uno. Y puede elegir: Gabriel o Rosario o Magdalena o Fermín. Uno solito, el que menos represente para usted; aquel al que usted le tenga menos afecto, incluso el que sea menos importante. No sé si me entiende: aquí no le estoy pidiendo una información para salvar el régimen, sino una justificación para salvarme yo, o mejor dicho para salvar un poco de mí. Le estoy pidiendo la mediocre justificación de la eficacia, para que no quede ante mi mujer y mis hijos como un sádico inútil, sino por lo menos como un sabueso eficaz, como un profesional redituable. De lo contrario, lo pierdo todo. (el CAPITÁN cae de rodillas). Pedro, nos queda poco tiempo, muy poco tiempo. A usted y a mí. Pero usted se va y yo me quedo. Pedro, este es un ruego de un hombre deshecho. Usted no es inhumano. Usted es un hombre sensible. Usted es capaz de querer a la gente, de sufrir por la gente, de morir por la gente. Pedro, se lo ruego: diga un nombre y un apellido, nada más que un nombre y un apellido. A esto se ha reducido toda mi exigencia. Igual el triunfo será suyo.


...gracias a Maia.

Viaje al Fín de la Noche

Pensé -¡presa del espanto!- : ¿seré, pues, el único cobarde de la tierra?...¿Perdido entre dos millones de locos heroicos, furiosos y armados hasta los dientes? Con cascos, sin cascos,sin caballos, en motos, dando alaridos, en autos, pitando, tirando, consprando, volando, de rodillas, cavando, escabulléndose, caracoleando por los senderos, lanzando detonaciones, ocultos en la tierra como en una celda de manicomio, para destruirlo todo, Alemania, Francia y los continentes, todo lo que respira, destruir, más rabiosos que los perrosm adorando su rabia (cosa que no hacen los perros, cien, mil veces más rabiosos que mil perros, ¡Y mucho más perversos! La verdad era, y ahora me daba cuenta, que me había metido en una cruzada apocalíptica.
Somos vírgenes del horror, igual que del placer. ¿Cómo iba a figurarme aquel horror al abandonar la Place Clichy¿ ¿Quién iba a poder prever, antes de entrar de verdad en la guerra, todo lo que contenía la repugnante alma heroica y holgazana de los hombres? Ahora me veía cogido en aquella huida en masa, hacia el asesinato común, hacia el fuego...Venía de las profundidades y había llegado!

...gracias a Maia.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Fuiste tu, Charlie

Jake LaMotta:

"...Algunas personas no tienen tanta suerte, como aquel personaje que interpretaba Marlon Brando en "La Ley del Silencio". Un buen muchacho, que sin embargo no tiene la menor suerte. ¿Recuerdan aquella escena en el asiento trasero de un coche con su hermano charlie? Era mas o menos asi: No fue el, Charlie. Fuiste tu. Recuerdas aquella noche en el Garden cuando bajaste a mi vestuario y me dijiste: "Muchacho, esta no es tu noche". "Hemos apostado a favor de Wilson". Recuerdas eso. "Esta no es tu noche". Mi noche. Pude haber destrozado a Wilson aquella noche. ¿Y que paso?. Que el fue seleccionado para disputar el titulo. Y yo que consegui un billete sin retorno a ninguna parte. Nunca he vuelto a pelear bien desde aquella noche, Charlie. Fue como ir a alcanzar la cima, y de pronto caer por la ladera. Fuiste tu, Charlie. Tu eras mi hermano. Deberias haberte preocupado un poco de mi. Deberias haberte preocupado solo un poco de mi. Deberias haberte preocupado un poco de mi... en vez de obligarme a hacer tongo y aceptar un dinero sucio. Tu no lo comprendes. Podia haber tenido categoria. Podia haber disputado el titulo. Podia haber sido alguien en vez de un boxeador fracasado que es lo que soy. Afrontemos la realidad. Fuiste tu, Charlie. Fuiste tu, Charlie"

...gracias a Sheila.
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