Mostrando entradas con la etiqueta A: Manel Fuentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A: Manel Fuentes. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Cómo saber si ella tiene ganas?

Tener relaciones sexuales es difícil, siempre. Cuando tienes pareja piensas: “¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!”. ¡Mentira! Eso de las relaciones sexuales estables es una leyenda. Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas...
Yo, por necesidad más que nada, me he convertido en un experto en interpretar este tipo de señales. Veréis: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice: - Me voy a la cama, no tardes.
Eso quiere decir: “Me voy a acostar sin bragas”. Pero si ella se acuesta y te dice: - Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.
Amigo mío... coge una revista y sedúcete a ti mismo.

Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. Por ejemplo, la palabra “siesta”. Si ella después de comer te dice: - ¿Nos echamos la siesta?
Está claro: “sí está”.

...gracias a Patty Diphusa.
Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. Si se coloca los calcetines y el esquijama con pelotillas te está diciendo que no quiere saber nada de tus pelotillas...

Yo creo que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los teléfonos móviles: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás comunicando.

Si un día anodino, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane:
- Oye, ¿y cómo va lo de Zidane?
Está claro... ¡¡¡Quiere... que le introduzcas el PIN!!!

Hay otras señales más sutiles. Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas a casa. Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: “Hola Manel”, oyes: “¡Hola Maneeeeel!”), prepárate. Va a estallar el obús. Te va a hacer como en el anuncio de Jazztel: “¡Otro...! ¡Otro...! ¡Otro más...!” Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería.

Si cuando se está arreglando para salir te dice: “¿Me ayudas a subirme la cremallera?”, en realidad te está diciendo: “¿Cuándo volvamos... también me la bajarás?”. Es decir, ella está a tope de cobertura.

Pero atención, porque el momento de subirle la cremallera es muy delicado. Si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: “¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!”. Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya...

La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa. Si se mete en la cama y se enrolla como una oruga... no te esfuerces, tiene el terminal apagado.

Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el culete como el pato Donald al andar... ¡Atención, tienes una llamada en espera!

En cualquier caso, con móvil o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga:
- Buenas noches.
- ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado!

Te dan ganas de levantarte a por el calendario y decirle: “Mira... Mira... ¡Mañana rojo!”. Hombre, por favor... Yo creo que, como hay mucha despistada por ahí, deberían decirlo en las noticias: “Y terminamos recordándoles que hoy es sábado... Mañana rojo”.
Sin embargo en vez de ir a por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los tíos es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos. La abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita... y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí. De pronto te coge la mano y te dice:
- ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más.
Y te quedas con las ganas. Esperando la próxima señal. Habrá que tener... la antena sacada

...gracias a Patty Diphusa.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Las Muletillas

Buenas noches. ¿Qué tal están? ¿Se imaginan que cada uno de ustedes subiese aquí ahora mismo y me contase realmente “que tal está”?… “¿Pues yo acojonao con la hipoteca” “Pues yo estoy fatal de las cervicales y tengo que ver la tele con un espejo” “Pues yo muy bien, pero mi marido cada día está más tonto”… Sería terrible. Pero ustedes saben que yo no les digo “qué tal están” para que me lo cuenten… es una muletilla. Las personas no podemos vivir sin usar muletillas... Yo creo que es porque el cerebro es más lento que la lengua… O sea, que decimos algo así como “Voy a ponerme a hablar… para ver si mientras se me ocurre algo que decir”.

La primera muletilla que aprendemos es “mamá”. Y la utilizamos para todo: “Mamaaaaá leche” “Mamaaaá pipi” “Mamaaaá caca”. Llega un momento en que el que el niño ya sólo utiliza la coletilla… si te dice… “¡¡Mamá, mamá, mamá!!” … Eso es que se está cagando. Pero si dice… “Mamaaaá” ¡Eso es que ya... !

Y claro luego llegan al colegio y su muletilla principal es: “Que te cagas”. “Mi padre me ha comprado una Play-Station que te cagas” y también tienen otra que es “pos mi padre” … “Pos mi padre me ha comprado la Play-Station en la que salen todos los Pokemon”. “¡Pos mi padre es Pokemon y te va dar una paliza que te cagas!”

Lo que pasa es que llega una edad en que al niño le salen pelos en las piernas y se da cuenta que aunque quiera no puede seguir diciendo: “Mamaaá…” Y entonces empieza a decir: “tío”: “¿Qué pasa tío? ¿De que vas tío? ¿Cómo está tu tío, tío?

Y así vamos creciendo y creciendo… Y vamos almacenando cada vez más muletillas, hasta que llega un momento en que tenemos muletillas para cualquier situación. Por ejemplo, cuando estamos en grupo y de repente se acaba la conversación, mientras pensamos algo que decir empezamos:

¡Aaaaayseñor...! “Pues si...” “Aquí estamos”. “Pues eso...” “Pues estamos buenos”... Aquí un coletillero chistoso añadiría “Bueno estaba y se murió”... Y otro “Pues no estaría tan bueno...” “Es que no somos nadie” “Oye, pues el muerto al hoyo y el vivo al bollo” “Pues bueno” “Bueno estaba y se murió”. Y así hasta el infinito.

Porque las coletillas definen nuestra personalidad: “Dime qué coletilla usas y te diré quien eres”… Por ejemplo están los que se creen que los demás somos imbéciles: “Estábamos en su casa, ¿entiendes?, y él se quedó en pelotas, ¿entiendes?, e hicimos el amor, ¿entiendes?”… Pero bueno en qué fase de la conversación cree que me he perdido. Y luego están los inseguros que dicen… “Estábamos en su casa, ¿no?, y él se quedó en pelotas, ¿no?, e hicimos el amor, ¿no?”… Que aquí ya dan ganas de decirle… “¡Pues no lo sé, hija! Si tú tienes dudas… es que “no”, porque eso se nota ¿no?

Por la muletilla que usan también se reconoce a los pijos… Por la muletilla y porque parece que estén saliendo de la anestesia del dentista. La muletilla favorita del pijo es “para nada... te lo juro”: “¿Has visto a Pepota?” “Para nada”… “¿Te gusta el funky?” “Para nada”… “¿Vales para algo? “Para nada... te lo juro”.

De todos modos los reyes de la coletilla son los locutores de radio musical, que claro, como hablan tan deprisa no les da tiempo a pensar... Estos con cuatro coletillas y un reloj tienen el programa hecho: ¡Hey! Son las cuatro de la tarde, las tres en Canarias ¡guau! y en treinta minutos, llegaremos a las cuatro y media ¿No te parece increíble? ¡Hay que ver como pasa el tiempo!, ayer era sábado y mañana ya es lunes, o sea que tenemos el próximo fin de semana a la vuelta de la esquina… Y seguro que bailas música como ésta… Te dejo con ella cuando son las cuatro y dos minutos de la tarde...

Dentro de nada las cuatro y cinco...”. ¿Qué les pasa? ¿Van drogados?

Aunque los futbolistas tampoco se quedan cortos con las muletillas, y eso que estos no hablan deprisa… “Sí, la verdad es que... sí” “No, la verdad es que… no”. “Bueno, no sé, ¿no?” Y como los periodistas deportivos lo saben, se lo ponen fácil: “Quique, el partido bien aunque habéis empezado el segundo tiempo un poco más flojos y luego habéis remontado al final, parece que os quedan fuerzas suficientes para el partido del próximo domingo que es donde tenéis que poner toda la carne en el asador”. “Ahora que lo dices, sí, la verdad es que... sí”.

¡Qué obsesión con la verdad tienen los futbolistas! Aunque esto no es nuevo, lo de usar la verdad como coletilla viene ya de los Evangelios. Estaban todo el día… “En verdad en verdad te digo...”, lo que daba lugar a conversaciones del tipo: “En verdad en verdad te digo, Judas, que ¿qué tal estás?” “Pues en verdad en verdad te digo, Jesús, que por aquí, traicionándote un rato”.

Y luego están los políticos, que como no tienen nada que decir son los que más muletillas utilizan: “Puedo prometer y prometo” “Por consiguiente” “La Reina y yo, nos llena de orgullo y satisfacción”...

Algunos de tanto usarlas se les estropea el mecanismo. Como a Pujol “Forns forns frons... frons frons frons frons... Para Cataluña”... o Fraga, “Fongrrnsss fongrsss msrrrss... Cien mil gaiteiros”… Y el mejor es Aznar que consigue alargar los discursos doblando sus propias muletillas: “¡Somos una nación moderna!” “¡¡Una nación moderna!!” Que es para decirle “¡Ya te hemos entendido” “¡¡Te hemos entendido!!”…

Claro, así duran los discursos lo que duran, que les tienen que poner un himno para que se vayan. Con lo fácil que es despedirse a base de coletillas: “Hasta luego Lucas” “En fin Serafín” “Me piro vampiro”... O simplemente, buenas noches.

...gracias a Patty Diphusa.

Tener un Amigo Tuno

¿Saben cuál es la diferencia entre los Premios Nobel y los Premios Cervantes? Pues que en los Premios Cervantes actúa la tuna, ésta es nuestra aportación a la cultura universal: ”Mocita dame el clavel, dame el clavel de tu boca, que pa eso no hay que tener mucha vergüenza, ni poca”. ¿Hay o no hay nivel?

Pero claro como la tuna viene de la Edad Media, dicen que es cultura; también viene de la Edad Media la peste negra y no la metemos en las bodas. Yo tengo un amigo tuno, una desgracia como otra cualquiera, pero mi amigo Bermejo me dijo que se metió en la tuna para ligar, la verdad no lo entiendo, ¿cómo va a ligar un tío tocando la bandurria y disfrazado como el príncipe de Beuckelaur? Un día, entró su padre en la habitación y le pilló poniéndose unas medias negras: ”Hijo mío, ¿qué te pasa? ¿por qué te pones medias? ¿has salido del armario?” “No, papá es que me hecho tuno”. “¡Joder, ahora si que me has dado un disgusto, hostia!”

Es como si les hiciesen una lobotomía, porque a partir de entonces mi amigo Bermejo ya no fue el mismo; un día voy a clase, y me lo encuentro en calzoncillos, tocando la bandurria, y rodeado de gente que le lanzaba cubos de agua, pero el tío feliz, ¿eh? Yo coño: “¿Bermejo te ayudo?” ”No déjalo Manel, es que es mi bautizo de tuno”. Si te tiran cubos de agua en el bautizo no me quiero imaginar como serán las hostias de la comunión, igual te las da Poli Díaz.

Pero con lo ilusionado que está, como le vas a decir que lo de la tuna es un coñazo. Tú te vas a Segovia a ver el acueducto, a comerte un cochinillo; tú estás tan feliz en el restaurante, y de repente oyes: “ticiticiclín”, coño, la tuna, y enseguida entra un tío gordo con barba, que se pone colorao y empieza: ”Mozitaaaa dame el clavel”, pues ya me ha jodido el cochinillo, porque como vas a comer a gusto con un tío dando brincos a tu lado tocando la pandereta y bailando como el negro de los Boney M, porque claro esto al principio empieza normal pero de repente le entran los picores, las convulsiones, y al final parece que le vaya a salir un alien de dentro... Pero bueno, ¿qué le pasa a este hombre? ¿Es así o es que está nervioso? Vamos yo no me imagino a este tío afeitándose.

Pero es peor cuando te encuentras a la tuna en la calle, porque ahí también está el de la bandera, otro que tal baila; el de la bandera es un tío que no sabe tocar ningún instrumento, pero que tiene tantas ganas de dar el coñazo como los demás. Y es que la tuna es como una plaga, o sea, tu estás en una boda y de repente: ”Mozitaaa dáme un clavel...”.Te vas, yo qué sé, a Australia, a cambiar de aires... y de repente, ticiticilin, doblas la esquina y: ”Mozitaaa dame el clavel...” Hasta si tienes una vecina que esté buena, una noche estás durmiendo, y de repente: “Mozitaaaa dame el clavel... ” Que te dan ganas de decirle: ”¡Mozita! ¡A ver si le das el clavel de una puta vez, a ver si se callan!”

Pero mi experiencia con la tuna, fue más allá. Un día me viene Bermejo y me suelta: ”Manel, ¿tú me quieres?”. Ya sabía yo que tanto pololo era por algo. ”No, no en serio, Manel, es que mañana tenemos una actuación en la tele, se nos ha puesto un miembro con paperas... tú solo tendrás que hacer bulto.”

¿Tuno, yo? Estuve por partirle la bandurria en la cabeza, pero al final fui, porque un amigo es un amigo, aunque sea tuno. Y claro, Bermejo, me explicó que la clave para parecer tuno es el balanceo. Que yo me pregunto, ¿por qué se balancean? ¿por qué van borrachos? ¿o van borrachos para balancearse? Ya me veis a mi, en el programa de la Campos, balanceándome, y claro como yo no cantaba, me dio por analizar la letra de las canciones. Yo creía que solo pedían el clavel, pero no, hay una que dice: “Ese lunar que tienes cielito lindo junto a la boca, no se lo des a nadie, cielito lindo, que a mi me toca”. Luego dice: “Ay, ay, ay. ay”. ¡Coño! Le están arrancando el lunar, y encima dice: “Canta y no llores”. Bueno, pero la que más me impactó fue esa que dice: “Deja que te ponga la mantilla blanca, deja que te ponga la mantilla azul, deja que te ponga la de colorado, deja que te ponga, la que sabes tú”. Está claro, a estos tíos lo que les gusta es ponerse a jugar a las muñecas. Si quieres hacer feliz a un tuno, regálale la Barbie Bandurria.

En fin, que visto lo visto, podríamos decir que los tunos son como los hoolligans, pero en leotardos, o sea son todo tíos, van vestidos de mamarrachos, van mamados y no paran de dar voces; pero bueno tienen una ventaja respecto a los hoolligans, los tunos, que les das dinero y se van. Buenas noches.

...gracias a Patty Diphusa.
Add to Technorati Favorites