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martes, 18 de septiembre de 2012

Vida, Sociedad Limitada

Muchacho: De todos modos aquí está mi tarjeta.
Dorothy: (Leyéndola desconcertada)
               Vida, Sociedad Limitada.
Muchacho: Sí. Represento ese artículo.
Dorothy: Ya. ¿Es usted un vendedor de revistas?
Muchacho: No, no se trata de material impreso.
Dorothy: ¿Pero es material al menos?
Muchacho: ¡Oh si! y de enorme importancia además. Pero la gente lo desconoce. Por ignorancia han comprado siempre sustitutivos baratos. Y últimamente ha aparecido fuera del país una empresa rival, que se llama Muerte, Sociedad Ilimitada. Su producto viene en un paquete con la etiqueta “guerra”. Nos están desplazando mediante métodos agresivos de promoción de ventas. Y una de sus principales armas es la excitación.
¿Por qué da tan buenos resultados? ¡Porque ustedes rodean sus casas y corazones con hileras de cosas aburridas y triviales como son las petunias! ¡Si pudiéramos sustituirlas por rosas silvestres no habría guerras!. ¡No, habría suficiente excitación en el mundo sin necesidad de que hubiera guerras!
Por eso hemos iniciado esta campaña antipetunias, señorita Simple.
¡Vida, Sociedad Limitada, ha llegado a la conclusión de que tenemos que usar los mismos métodos agresivos que utiliza allá Muerte, Sociedad Ilimitada! Hemos de demostrar a la gente que Vida, Sociedad Limitada, puede eliminar la perniciosa trivialidad de todas las petunias del mundo de una manera más limpia, permanente y total que Muerte, Sociedad Ilimitada. ¿Qué dice usted ahora, señorita Simple?
¿No va usted a probar nuestro producto?      

El caso de las petunias pisoteadas
(Tennessee Williams)

miércoles, 16 de enero de 2008

Adios, Aurora...

Pedro ha recibido su última tortura a manos del Capitán, y habla imaginariamente con su mujer antes de morir:

Mirá, Aurora, estoy jodido. Y sé que vós, estés donde estés, también estás jodida. Pero yo estoy muerto y vos, encambio, estás viva. Aguanto todo, todo, todo menos una cosa: no tener tu mano. Es lo que ma´s extraño: tu mano suave, larga, tus dedos finos y sensibles. Creo que es lo único que todavía me vincula a la vida. Si antes de irme del todo me concedieran una sola merced pediría eso: tener tu mano durante tres, cinco, ocho minutos. Lo pasamos bien, Aurora...
...vos y yo. Vos y yo sabemos lo que significa confiar el uno en el otro. Por eso habría querido tener tu mano: porque sería la ñunica forma de decirte que confío en vos, sería la única forma de saber que confías en mí. Y también de demorarme un rato en confianzas pasadas. ¿Te acordás de aquella noche de marzo, hace cuatro años, en la playita cercana a lo de tus viejos?. ¿Te acordás que nos quedamos como dos horas, tendidos en la arena, sin hablar, mirando la vía láctea como quien mira un techo interior? Recuerdo que de pronto empecé a mover mi mano sobre la arena hacia vos, sin mirarte, y de pronto me encontré con que tu mano venía hacia mí. Y a mitad del camino se encontraron. Fíjate que ese es el recuerdo que rememoro más. También tu cuerpo, tu piel. También tu boca. ¿Cómo no recordar todo eso? Pero aquella noche en la playa es la imagen que rememoro más. Aurora...
...a Andrés decíselo de a poco. No lo hieras brutalmente con la noticia. Eso marca cualquier infancia. Explícaselo de a poco y desde el principio. Sólo cuando estés segura de que entendió un capítulo, sólo entonces empezale a contar el otro. Tal como hacés cuando le contás cuentos. Paulatinamente, sin herirlo, hacele comprender que esto no fué un estallido emocional, ni una corazonada, ni una bronca repentina, sino una decisión madurada, un proceso. Explícaselo bien, con las palabras tiernas y exactas que constituyen tu mejor estilo. Decile que no tiene por qué aceptarlo todo, pero que tiene la obligación de comprenderlo. Sé que dejarlo ahora sin padre es como una agresión que cometo contra él, o por lo menos así puede llegar a sentirlo, no sé si hoy, pero acaso algún día o en algún insomnio. Confío en tu notable poder de eprsuasión paar que lo convenzas de que con mi muerte no lo agredo sino que, a mi modo, trato de salvarlo. Pude haber salvado mi vida si delataba, y no delaté, pero si delataba sí que iba a destruirlo. Hoy a lo mejor se habría puesto contento de que papi volviera a casa, pero nueve o diez años despues se estaría dando la cabeza contra las paredes. Decile, cuando pueda entenderlo, que lo quiero enormemente, y que mi único mensaje es que no traicione. ¿Se lo vas a decir?. Pero, eso sí, ensáyalo antes va´rias veces, así no llorás cuando se lo digas. Si llorás, pierde fuerza lo que decís. ¿Estas de acuerdo, verdad?. Alguna vez vos y yo hablamos de estas cosas, cuando la victoria parecía verosimil y cercana. Ahora sigue pareciendo verosimil, pero se ha alejado. Yo no la veré y es una lástima. Pero vos y Andrés si la verán, y es una suerte. Ahora dame la mano. Adios, Aurora...

...gracias a Maia.

Pedro, usted está muerto y yo también.

El Capitán hablándole a Pedro, que acaba de ser torturado:

Pedro, usted está muerto y yo también. De distintas muertes, claro. La mía es una muerte por trampa, por emboscada. Caí en la emboscada y ya no hay posible retroceso. estoy entrampado. Si yo le dijera que no puedo abandonar esto usted me diría que es natural, porque sería abandonar el confort, los autos, etcétera. Y no es así. Todo eso lo dejaría sin remordimientos. Si no lo dejo es porque tengo miedo. Pueden hacer conmigo lo mismo que hacen, que hacemos, con usted. Y usted seguramente me diría: "Bueno, ya ves, puede aguantarse". Usted si puede aguantarlo, porque tiene en qué creer, tiene a qué asirse. Yo no. Pero dentro de mi imposibilidad de rescatarme, me queda una solución intermedia. Ya sé que mi mujer y mis hijos pueden un día llegar a odiarme, si se enteran con lujo de detalles de lo que hice y de lo que hago. Pero si todo esto lo hago, además, sin conseguir nada, como ha sido en su caso hasta ahora, no tengo justificación posible. Si usted muere sin nombrar un solo dato, para mí es la derrota total, la vergüenza total. Si en cambio dice algo, habrá también algo que me justifique. Ya mi crueldad no será gratuita. puesto que cumple su objetivo. Es solo eso lo que pido, lo que le suplico. Ya no cuatro nombres y apellidos, sino tan solo uno. Y puede elegir: Gabriel o Rosario o Magdalena o Fermín. Uno solito, el que menos represente para usted; aquel al que usted le tenga menos afecto, incluso el que sea menos importante. No sé si me entiende: aquí no le estoy pidiendo una información para salvar el régimen, sino una justificación para salvarme yo, o mejor dicho para salvar un poco de mí. Le estoy pidiendo la mediocre justificación de la eficacia, para que no quede ante mi mujer y mis hijos como un sádico inútil, sino por lo menos como un sabueso eficaz, como un profesional redituable. De lo contrario, lo pierdo todo. (el CAPITÁN cae de rodillas). Pedro, nos queda poco tiempo, muy poco tiempo. A usted y a mí. Pero usted se va y yo me quedo. Pedro, este es un ruego de un hombre deshecho. Usted no es inhumano. Usted es un hombre sensible. Usted es capaz de querer a la gente, de sufrir por la gente, de morir por la gente. Pedro, se lo ruego: diga un nombre y un apellido, nada más que un nombre y un apellido. A esto se ha reducido toda mi exigencia. Igual el triunfo será suyo.


...gracias a Maia.

jueves, 1 de noviembre de 2007

¡Finis Vasconiae!

Jaun:

No me convenceré, porque no lo pienso oír. A mí que no me venga ningún fraile a catequizarme. Si viene, le doy un trancazo que lo reviento. ¡Ahí tienes lo que has hecho trayendo a tu hija aquí! Ha abandonado su religión; pronto olvidará su idioma por el latín; lo olvidaré yo, y estaremos todos declinando "Musa musae" y cantando: "Los en um sin excepción, del género neutro son."

Y a nosotros nos dominarán también esos curas histriónicos con sus dioses judíos, y llegara un día en que Alzate tenga una iglesia cultora con sus campanas, que nos despertarán cuando estemos durmiendo. ¡Finis Vasconiae! Hasta yo quiero decir palabras en latín! ¡Qué miseria!

...gracias a Lolita88.

Pajarito Asustado

Helmer:

Sí, está bien; procura tranquilizarte y reponerte, pajarito asustado. Descansa tranquila, yo tengo alas lo suficientemente grandes para cobijarte.

¡Oh, que hogar tan tranquilo y acogedor! Aquí estás segura; te guardaré como a una paloma perseguida a quien hubiese arrancado sana y salva de las garras del gavilán. Poco a poco lo conseguiré. Nora, creeme. Mañana lo verás todo de otra manera. Pronto la vida empezará a ser como antes y no habrá necesidad de repetirte que te he perdonado, porque, sin duda, lo advertirás por tí misma. ¿Cómo puedes pensar que me pasara por la imaginación repudiarte ni recriminarte por nada? ¡Ah! Nora, no conoces la bondad de un verdadero hombre. ¡Le es tan dulce perdonar a su propia mujer cuando lo hace de corazón! Es como si fuese dos veces suya, como si hubiera vuelto a traerla al mundo, y ya no ve en ella sólo su mujer, sino también su hija. Eso es lo que vas a ser para mí desde hoy, criatura inexperta. No tienes que temer nada, Nora. Yo supliré lo que te falte de voluntad y de conciencia.

...gracias a Lolita88.

Ella

-Eh! Eh! Deja de correr ya joder. Tu crees de verdad que es para hacer lo que has echo? Cuando he visto que te levantabas del restaurante pegando esos gritos y dando esas voces he empezado a notar la sangre fría y unos sudores que no me dejaban concentrarme en nada mas, que en ella.Y esque pareces tonta!! No te has dado cuenta de la cara que tenia? Se te ha quedado mirando como si estuvieras loca. Ha puesto esa cara de zorra feliz que pone siempre y ni se ha inmutado. Y haciendo creer a todo el mundo que la loca eres tu. ¿Que le dirás mañana? ¿Porque irás a verla verdad? Claro que vas a ir... Pero no vas a ir como siempre, con el rabo entre las piernas... no esta vez no. Irás sonriente como si no hubiera pasado nada. ¿Como que para qué? Tu vas a entrar ahí con paso firme y sin pensartelo dos veces. Ya sabes que ella lo unico que va a hacer va a ser es mirarte de arriba a abajo y soltará el tipico comentario que me saca de quicio. Pero tranquila... Ahi es cuando te acercas a ella, le miras y aprovechas para clavarle el cuchillo entre esas tetas siliconadas que lleva. Mientras aprietas mírale a la cara, y sonríe, sonríe como nunca.

Esa persona no volverá a reirse de tí.

...gracias a Tatanix.

Yo nunca he sido tan feliz...

Dionisio está en la habitación de la pensión, algo bebido y desconcertado:

Yo estoy borracho... yo no quiero beber... mi cabeza zumba... todo da vueltas a mi alrededor... ¡Pero soy feliz! ¡Yo nunca he sido tan feliz...! ¡Yo soy el caballo blanco del Gran Circo Principal!

(Se levanta y da unos pasos haciendo el caballo)

Pero mañana..., mañana (De pronto, fijándose en Buby.) ¿Tu tienes algo interesante que hacer mañana? ¡Yo voy a una fiesta! ¡Una fiesta con música, flores, niñas vestidas de blanco..., viejas vestidas de negro...! Con monaguillos..., con muchos monaguillos... ¡Con un millón de monaguillos!

***(Debajo de la cama una voz de hombre canta "Marcial, tu eres el más grande...", Dionisio se agacha, levanta la colcha y dice, mirando bajo la cama,) "¡Caballero, haga el favor de salir de ahí!" (Y el Alegre Explorador, serio y con una botella en la mano sale y hace mutis).*** Si sólo estudias el monólogo, podrías eliminar este fragmento.

Y luego, un tren, ... y un beso ... y una lágrima de felicidad ... ¡Y un hogar! ¡Y un gato! ¡Y un niño! Y luego otro gato... y otro niño ¡Y otro niño...! Y otro niño...
¡Yo no quiero emborracharme! ¡Yo la quiero!

...gracias a Xamsham.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Puta vaca lesbiana pedorra egoísta y estreñida

Teach:

Entro en el Riverside a tomar un café, ¿no? Y me siento en la mesa de Grace y Ruthie.
Sólo quería tomarme un café.
Estaban terminando de desayunar... Platos... migas por todas partes... y bueno, nos enrollamos a hablar.
Comentando la puta partida... Gilipolleces, lo de siempre.
El caso es que me siento. “Hola, hola”. Cojo un trozo de tostada del plato de Grace... y la tía va y me dice: “Te pagas lo tuyo”.
¿Que me pague lo mío? ¿Me estás diciendo que te pague la mitad de un puto trozo de tostada que te dan por diez centavos con mantequilla y mermelada? Entonces, ¿Qué tendría que cobrarle a esas putas por cada cigarrillo que me han fumado, por cada cerveza que he traído? Nunca les he oído decir en medio de una partida: Vamos a ir a por unas cervezas... Unas míseras cervezas... Y yo que soy el más gilipollas del mundo, les pregunto siempre: “¿Queréis tomar algo? Anda, Bob, mira a ver qué quieren... ¿Qué? Ah... Un sándwich de pollo”... no te jode...
Salimos por ahí. ¿Cuántas veces pago yo la cuenta? Pero, claro, no le doy importancia, no voy por ahí: “Esta la he pagado yo”, como un tonto del culo. Se supone que estamos entre amigos, ¿no? Que no te van a dejar colgado cuando tienes un problema o lo que sea... Para pagar el piso o si te has quedado sin chapa jugando a las carreras... o que te has puesto enfermo, yo que sé...
Solamente, y esto va por ti, Don, solamente, y me parece que no estoy calumniando a nadie, solamente a esa puta vaca lesbiana pedorra egoísta y estreñida se le podía ocurrir esa mierda. (A Bob) Y no pienso retirar una sola palabra, aunque sé que sois amigos suyos.
Yo me llevo bien con todo el mundo y no soy de los que van por ahí quejándose. ¿No es verdad, Don?
Si alguien está en contra de mí, es su problema... Yo voy a lo mío y no ando por ahí jodiendo la marrana. Pero no me gusta que me traten así.
Ojalá les caiga una cornisa y les reviente la cabeza.
¿Se habrá creído esa comemierda que sus tostadas están hechas de oro macizo? Seguro que, mientras se lo zampan, están pensando : vamos a sacarle la pasta a ese cretino que se gasta el dinero con sus amigos. Me pone de una hostia... Me pone de una mala hostia que no se lo que puedo llegar a hacer.

...gracias a Rakel.

MacBeth - Esc. VII - Si todo terminara...

Escena Séptima.
Oboes y antorchas. Cruzan la escena un mayordomo y varios sirvientes llevando platos y servicio de mesa. Entra, a continuación, Macbeth:


Si todo terminara una vez hecho, sería conveniente acabar pronto; si pudiera el crimen frenar sus consecuencias y al desaparecer asegurar el éxito, de modo que este golpe a un tiempo fuese todo y fin de todo... aquí, sólo aquí, sobre esta orilla y páramo del Tiempo se arriesgaría la vida por venir. En estos casos es aquí, sin embargo, donde se nos juzga, porque damos instrucciones sangrientas que, aprendidas, son un tormento para quien las da. La imparcial mano de la justicia pone el cáliz, envenenado por nosotros, en nuestros propios labios. Se encuentra aquí con doble confianza: primero, soy su deudo a más de súbdito, dos buenas razones para no actuar; después, como anfitrión, tendría que cerrar las puertas de sus asesinos, no ser yo quien blandiera el cuchillo. Además, este Duncan ha sido tan humilde en el poder, y tan ecuánime al gobernar, que sus virtudes clamarían –tal ángeles con voces de trompetas- contra el acto deleznable de hacerlo desaparecer; y la piedad, como un recién nacido que desnudo galopa en la tormenta, o querubín del cielo montado por el aire en sus corceles invisibles, expondrá este acto horrible a los ojos del mundo y sofocarán las lágrimas el vendaval. La espuela, que se clava en los flancos de mi deseo, es la de ambición que brinca y al sobrepasarse, ya demasiado lejos, se derrumba.

...gracias a Rakel.

La vida es Sueño

Segismundo:

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!)
que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión.
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

...gracias a Rakel.

Ser o No Ser - I

Hamlet:

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir... nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne... Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir... quizá soñar. Ahí está la dificultad. Ya que en ese sueño de muerte, los sueños que pueden venir cuando nos hayamos despojado de la confusión de esta vida mortal, nos hace frenar el impulso. Ahí está el respeto que hace de tan larga vida una calamidad. Pues quien soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, el dolor penetrante de un amor despreciado, la tardanza de la ley, la insolencia del poder, y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. Quejarse y sudar bajo una vida cansada, pero el temor a algo después de la muerte – El país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve- aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos en vez de volar a otros que desconocemos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así el nativo color de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento y empresas de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere, sus corrientes se desbordan y pierden el nombre de acción.

...gracias a Rakel.

Irma

Irma:

Odio lo que es feo y amo lo que es bello.

Odio la maldad y adoro la bondad.

A mucho en Paris, le puede parecer bajo el ser una camarera, pero a mi me encanta.

Una camarera conoce a mucha gente, gente de toda clase. Observa la vida.

Odio estar sola. Amo a la gente... Pero nunca le he dicho “Te quiero”, a un hombre.

Los hombres me quieren obligar a decirlo. Me abrazan y yo hago como que no les veo. Me pellizcan y yo hago como que no lo siento. Me besan y yo hago como que no se besar.

Me invitan a salir por la noche y me obligan a beber... pero me ando con cuidado y nunca se lo digo.

Si no les gusta que me dejen en paz, que me dejen sola – Por que el dia que diga “te quiero” a ese hombre, el sabra con solo mirarme a los ojos que muchos me han abrazado, me han pellizcado y me han besado, pero nunca le he dicho “te quiero” a ninguno de ellos. A nadie en este mundo, nunca jamas... solo a ti.

TE QUIERO.

...gracias a Rakel.

La Ciudad Sitiada

Mujer joven:

Tiraron la puerta abajo.
Tiraron la puerta abajo como si fuera papel.
Antes había sentido sus pasos por la escalera,
sus risas por la escalera
y su aliento de borracho
avinagrado y espeso.
Aliento del perro
que ventea una presa,
que olfatea rastreando una presa
todo lo que su aliento le permite.
Supe que me encontrarían
y me escondí en un rincón.
Tiraron la puerta como si fuera papel
pero cayó con un golpe seco
que me hizo temblar de miedo.
Les sentía revolver,
sus alientos ácidos.
Les sentía revolver
y destrozarme la casa.
Sudaba como en Verano
aunque tenía tanto frío que me castañeteaban los dientes.
Pensé que mis dientes
les ayudarían a encontrarme
y me mordí una mano.
Encontraron en un cajón mis bragas
blancas y dobladas
en un cajón.
Les hizo mucha gracia.
Estaban tan torpes
que por poco no me encuentran.
Recé como no rezaba
desde que era muy niña
y quise creer en Dios con toda mi alma
pero no pude.
Rompieron aquel espejo
que me regaló mamá.
Prendieron fuego a la cama
sólo por divertirse.
Acribillaron a tiros la alacena
furiosos porque no había nada que comer.
Empezaba a clarear cuando me encontraron.
Uno de ellos,
casi un niño,
estaba tan borracho
que ni siquiera se le puso dura.
Pero tenía fuerza para golpearme
contra el lavabo
contra el quicio de la puerta
y más tarde a puñetazos
como si yo tuviera la culpa.
Me llamaba puta
y los demás se reían.
Cerré los ojos para no verles
y pude probar hasta cinco babas distintas
hasta cinco alientos distintos,
cinco braguetas distintas
que olían todas igual.
Cinco mugres distintas
encima de mi cuerpo.
Cuando terminaron se fueron.
Se llevaban mis bragas de recuerdo
y por el caño ni siquiera salía agua
con que poder lavarme.

...gracias a Jacarandina.

La Mujer Judía

Una muejer, sola, empieza a ensayar el discurso que piensa decirle a su marido cuando vuelva. Se supone que él está sentado en una silla determinada:

Sí, me marcho ahora, Fritz. Tal vez haya esperado demasiado, tienes que disculparme, pero...

(se detiene, reflexiona y vuelve a comenzar de otro modo)

Fritz, no debes retenerme, no puedes... Es evidente que te hundiría, lo sé, no eres cobarde, no tienes miedo a la policia, pero hay cosas peores. No te llevarána un campo de concentración, pero mañana o pasado mañana no te dejarán ir a la clínica, y tu no dirás nada pero te pondrás enfermo. No quiero verte sentado aquí, ojeando revistas, y si me voy es puro egoismo por mi parte, nada más. No digas nada...

(vuelve a interrumpirse, comienza otra vez por el principio)

¡No digas que no has cambiado, porque no es verdad! La semana pasada dijiste, de forma totalmente objetiva, que el porcentaje de científicos judíos no es tan alto. Siempre se empieza por la objetividad, y ¿por qué me dices ahora continuamente que nunca he sido tan nacionalista judía como ahora? Claro que lo soy. El nacionalismo se contagia. ¡Ay, Fritz, qué nos ha pasado!

(Vuelve a interrumpirse. Comienza otra vez desde el principio)

No te he dicho que quería irme, que me quiero ir desde hace tiempo, porque no puedo hablar cuando te miro, Fritz. Me parece entonces tan inutil hablar...Todo está ya decidido. ¿Qué les ha pasado realmente? ¿Qué queren realmente? ¿Qué les he hecho? Nunca me he metido en política. ¿Acaso estaba en favor de Thälmann?. Soy una de esas mujeres burguesas que tienen criados y, de pronto, resulta que solo pueden tenerlos las mujeres rubias. En los últimos tiempos he pensado a menudo que hace años me dijiste que había personas que valían y otras que valían menos, y unas tenían derecho a la insulina si tenían diabetes y otras no. ¡Y yo estaba de acuerdo! ¡Estúpida! Ahora han hecho una clasificación de esas, y resulta que yo pertenezco a las que no valen nada. Me está bien empleado.

(Vuelve a interrumpirse. Comienza otra vez desde el principio).

Sí, estoy haciendo las maletas. No finjas que no habías notado nada en los últimos días. Fritz, yo lo acepto todo, salvo que en la última hora que nos queda no nos miremos a la cara. No deben conseguir eso esos mentirosos que nos obligan a todos a mentir. Hace diez años, cuando alguien me dijo que no se notaba que yo fuera judía, tu dijiste enseguida: "claro que se ve". Y eso me alegró. Aquello era evidente. Entonces, ¿por qué andarse con rodeos?. Estoy haciendo el equipaje porque, si no, te quitarán el puesto de jefe de sala. Y porque en la clínica te niegan ya el saludo y porque por las noches no puedes dormir. No quiero que me digas que no me vaya. Y me doy prisa porque no quiero oirte decir que me vaya. Es una cuestión de tiempo. Solo dura cierto tiempo, como los guantes. Los hay buenos, que duran mucho. Pero no duran eternamente. Además, no estoy enfadada. Bueno, si, lo estoy. ¿Por qué tengo que comprenderlo todo? ¿Qué hay de malo en la forma de mi nariz o en el color de mi pelo? Tengo que marcharme de la ciudad donde nací para que no tengan que darme mi mantequilla. ¿Qué clase de hombres sois?. ¡Sí, también tu!. Inventais la teoría de los cuantos y la cirugía del pulmon pero no os dejan tener a la mujer que quereis tener. ¡Respiración artificial, y el mejor ruso es el ruso muerto! ¡Sois monstruos o lacayos de monstruos! Sí, por mi parte es poco razonable pero ¿de qué sirve ser razonable en un mundo así? Tu estas ahí, viendo como tu mujer hace el equipaje, y no dices nada. ¿Las paredes oyen,no? Pero vosotros no decís nada. Unos escuchan, otros guardan silencio. Maldita sea. Yo tambien debería guardar silencio. Si te quisiera, guardaría silencio. Y te quiero realmente. Dame esa ropa de ahí. Es una ropa interior muy seductora. La necesitaré. Tengo 36 años, no son muchos, pero no puedo permitirme experimentar. En mi próximo pais, las cosas tendrán que ser diferentes. El próximo hombre que tenga,m tendrá derecho a conservarme. Y no me digas que me mandarás dinero, porque sabes que no puedes hacerlo. Y tampoco tienes que hacer como si solo se tratase de cuatro semanas. Esto no durará solo cuatro semanas. Tu lo sabes y yo tambien. Entonces no digas: "al fin y al cabo, solo son unas semanas", mientras me das el abrigo de piel que no necesitaré hasta el invierno. Y no digas que es una desgracia. Digamos que es una vergüenza.¡Ay fritz!

...gracias a Maia.

martes, 30 de octubre de 2007

Selma en "Las flechas del angel caído"

Selma, una mujer de cerca de 30 años:

Hola, Mayra... ¿Me reconoces? ¿Te acuerdas de mí? Soy Selma, tu hermana... ¿Me reconoces? No puede ser que no te acuerdes, mírame bien, no cierres los ojos, por favor, tienes que recordarme... Soy Selma, tu hermana mayor, la que te contaba cuentos, la que te cantaba "Yesterday", ¿te acuerdas?, que tanto te gustaba... Aún la canto a veces, cuando estoy triste. ¿Quieres que te la cante ahora, para ayudarte a recordar, a recordarme? ¿No? ¿Qué... qué quieres decir, con ese gesto? (PAUSA) Estábamos muy preocupados, tanto tiempo sin saber de ti... Yo llevo tres semanas sin ir a trabajar, sólo buscándote, ha sido horrible, pensábamos... Y ahora, esto... ¿De veras no te acuerdas de nada, ni de quién eres, ni de mí, ni de...? Mira: ¿no te dice nada esta pulsera? Me la hiciste tú, ¿te acuerdas?, en Chipre, con aquellas fibras que vendían las pescaderas... Y luego, cuando los chicos ingleses nos estuvieron siguiendo toda la tarde y yo... (pausa)¿Qué te ha pasado? ¿Dónde has estado todo este tiempo? ¿Te fuiste por culpa de Toni, porque Toni me dijo que tú...? Bueno, no importa. El caso es que estás aquí, que te han encontrado, y que estás bien, y que... ¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes? ¿Te estás riendo? Mayra, por favor, hablame, dime algo, no te hagas la... Estoy segura de que me reconoces, de que sabes quién soy: Selma, tu hermana, la caníbal, ¿te acuerdas? (RÍE. CAMBIA LA voz) ¿De quién son estos pies que me voy a comer? ¡Hamm, hamm...! ¿Y estas orejitas tan sabrosas?... No, perdona: no te asustes... Estaba jugando, era nuestro juego, ¿recuerdas? Selma la caníbal... y Mayra, la exploradora del África misteriosa... (PAUSA) ¿Qué son esas cicatrices? ¿Cómo te las hiciste? Me han dicho que te encontraron en... en un vertedero, cerca del Carey, andando a gatas, vestida de Arlequín... o algo parecido: un traje hecho de harapos de colores. Y que llevabas una flecha, una flecha pequeña, sin quererla soltar por nada del mundo... ¿Es eso? ¿Eso que llevas ahí envuelto? ¿Me la dejas ver? Puede que sirva para ayudarte a recordar. Toni me contó que te había traído un souvenir del Brasil. No me dijo qué, pero quizás fuera una flecha... esa flecha... ¿Me la dejas ver?... No, no te preocupes: no te la iba a quitar, sólo verla... Pero no importa. (PAUSA) Eso dice el doctor: que te encontraron en el vertedero del Garey... Pero la enfermera tiene otra versión, y no sé a quién creer, es tan rara esta clínica... Quizás tú lo recuerdes, eso por lo menos: dónde te encontraron. Si me lo dices y vamos hablando de lo más reciente, quizás poquito a poco, retrocediendo, llegaremos juntas a lo que has olvidado... Por ejemplo: a tus estudios. Te gustaba tanto la Antropología... Y querías ir a Panamá, ¿te acuerdas?, incluso antes de acabar la carrera, para hacer trabajo de campo con los indios kuna... ¿Se llaman asi, kuna, los indios esos? ¿Que viven en las islas... y en el istmo, entre Colombia y Panamá? (PAUSA) ¿No te despiertan nada, esas palabras? Antropología, indios kuna, Lévi-Strauss, Colombia... ¡el profesor Ardas! ¿Te acuerdas del profesor Ardas, que te enamoraste de él en primero? Con aquel aire de aventurero... que sólo le faltaba ir a las clases con el sombrero "salacot" puesto... (RÍE. SERIA) No, perdona: era un tipo sensacional... y tú estudiabas como una loca para, que se fijara en ti. Y tanto que se fijó, ¿eh, hermanita?, que ya en tercero no paraba de encargarte trabajos extra... Dime la verdad, Mayra: ¿te lo tiraste... o todo fue un idilio intelectual? ¿No quieres decírmelo... o es que tampoco lo recuerdas? ¿Se te ha borrado todo aquello, también? ¿El profesor Ardas, y los compañeros, y la Universidad, y los...? ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras el pecho? ¿Es el escote? No llevo tanto... ¿Esto? Es una gargantilla de la abuela... ¿Te acuerdas de la abuela? No: eras muy cría cuando murió... Pero, bueno: ¿qué les pasa a mis pechos? ¿Por qué los miras así? No hace ni un mes que me los viste, ¿recuerdas?, en la piscina del tío Víctor, por su cumpleaños... Y tampoco él nos quitaba los ojos de encima, viejo verde... Pero tú... ¿O es la blusa? ¿El color? ¿Te recuerda algo? ¿Estás empezando a...? ¿Es el color? ¿Qué colores había en tu vestido de Arlequín?

...gracias a Diana.

Las Afrentas a Electra

Electra:

" Me da vergüenza, mujeres, que os dé la impresión de que me excito demasiado con excesivas lamentaciones. Pero, pues la provocación violenta de que soy objeto me obliga a actuar así, comprendedme, pues, ¡cómo!, cualquier mujer biennacida no actuaría así, al comprobar las desgracias paternas, las que compruebo yo de día y de noche que se acrecientan más que menguan? A mi, a quien, en primer lugar, el comportamiento de la madre que me engendró me resulta sumamente hostil. Luego en casa, en la mía propia, convivo con los asesinos de mi padre y a las órdenes de éstos estoy y de éstos depende que yo consiga algo al igual que ser privada de ello. Por último, ¿qué días piensas que paso yo cada vez que veo a Egisto sentado en los tronos, los de mi padre, y cada vez que lo miro cuando usa la misma vestimenta que él y vierte libaciones junto al hogar donde lo mató? ¿Y cada vez que veo ¡el colmo de su desfachatez! a nuestro mismo asesino en el lecho de mi padre en compañía de mi desacarada madre, si es que procede llamarla madre a la se acuesta con él? Pero ella es tan descarada que hasta convive con ese espíritu contaminador sin miedo a Furia alguna. Al contrario, como riéndose de sus crímenes nada más que da con el día aquel en que antaño mató con engaño a nuestro padre en él dispone coros y sacrifica ovejas como ofrendas mensuales a los dioses salvadores. Y yo, al comprobarlo, desgraciada d mi, lloro en casa, me consumo y gimo por el llamado ¡maldito de él! festín de mi padre, sola a solas, pues ni siquiera me es dado llorar todo lo que mi corazón gusta d llorar. Pues ésa, la mujer de bien a juzgar por sus justificaciones, me insulta con reproches de esta jaez: "¡Ser abominable, detestable de los dioses!¿Sólo a ti se te ha muerto el padre? ¿Ningún otro mortal está de luto? ¡Ojalá perecieras de mala manera y que jamás te liberaran de las lamentaciones actuales los dioses infernales!" Así me insulta, menos cuando oye a alguien que va a venir Orestes. Entonces frenética grita encima de mi "No eres tú la culpable de esta mi situación? ¿No es cosa tuya el hecho este, tú que me quitaste a Orestes del alcance de mis manos y lo pusiste en lugar seguro? Pero sábete que pagarás, sí, el conveniente castigo" Me ladra con amenazas de este tipo y la incita a ello, presente y unido al lado de ella, el ilustre, su amante, ese individuo el colmo de la cobardía, el colmo de la maldad, el que planta batalla a las mujeres. Y yo, mientras espero constantemente a Orestes que llegue para poner fin a esta situación, me consumo, desgraciada d mi, pues él con sus constantes proyectos de llevar a cabo algo sonado ha destrozado todas mis esperanzas, las de aquí y las de allá. Por eso, queridas, en tal estado de ánimo no puede una ni dominarse ni ser respetuosa, sino que , en medio de afrentas, es inevitable en alto grado hacerse un experto en afrentas."

...gracias a Alexandra.

Ser o No Ser

Ser o no ser... He ahí el dilema.

¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de fortuna, golpes, dardos o levantarse en armas contra el océano del mal y oponerse a él y que así cesen?

Morir, dormir... Nada más; Y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: Ven, consumación, yo te deseo.

Morir, dormir, dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte, ¿Qué sueños sobrevendran cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz?

He ahí la razón por lo que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quién es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?

¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada?
Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte - ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna - que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido.

La conciencia, así, hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras de pensamiento y, así, empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción.

Pero, silencio... La hermosa Ofelia.
¡Ninfa, en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!

...gracias a Xamsham.
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